La Raza
HISTORIA DE LOS PODENCOS EN LA CUENCA DEL MEDITERRANEO
Si bien el origen de los podencos se pierde en la noche de los tiempos, no habiendo sido esclarecido todavía, tampoco cabe duda que su historia está íntimamente ligada a la Cuenca del Mediterráneo formando parte indisoluble en la venatoria, especialmente del binomio podenco-conejo. Y esta tesitura, queda resuelta magistralmente en el caso del Podenco Andaluz por D. Manuel C. Jarén Nebot, gran estudioso y conocedor de las razas autóctonas andaluzas, quien en su monografía: "Podenco Andaluz... El rey humilde" nos ofrece un profundo estudio de la historia de la raza. De ahí que retomemos sus palabras a continuación (Tomado de la revista Todo Perros nº 21, 1.996).
Un poco de historia...

Pocas veces a lo largo de la historia los habitantes de la Península Ibérica hemos tenido tiempo para pensar en nuestras raíces. Han sido tantos los pueblos, culturas y civilizaciones que han venido a asentarse en nuestras tierras y latitudes, que nuestros abuelos entre batallas y colonizaciones no prestaron atención a sus ancestros. Poco a poco, y con el pasar de los siglos, las primitivas culturas celtas, íberas y tartessas fueron fundiéndose con una ingente mezcla de razas que al cabo del tiempo y a veces con pena, otras con gloria, forjó nuestra querida España. Debido al gran vigor híbrido cultural del cual procedemos podemos presumir de variedad y a la vez de unidad. Pero, ¿qué nos queda de la primitiva Iberia? ¿Queda algo de nuestro territorio, que no sea importado por otra civilización? ¿qué nos une con nuestros antepasados y qué une a los pueblos? ¿qué hace de un pueblo no pierda su identidad? Está claro: las tradiciones. Un pueblo sin tradiciones no es nada.
En España, las tradiciones son innumerables. Muchas arrancan en épocas recientes y otras se pierden en la noche de los tiempos. Existen en nuestro país dos tradiciones culturales sin las cuales nuestra historia no sería igual. Por un lado, la tauromaquia; por otro, la caza. Los primeros libros en castellano están dedicados a la caza y la repercusión que el ejercicio venatorio ha tenido en nuestra historia ha sido capital. No existe zona alguna de nuestro país que no posea connotaciones propias en materia cinegética y esto es algo que bucea en la mismísima esencia del hombre como especie. Ya en el Paleolítico, nuestra península estaba habitada por seres humanos. Cuevas como las de Altamira, El Castillo y La Pasiega, en el Paleolítico Superior, y La Vieja en Alpera, Minateda en Albacete y Cogull en Lérida, en el Mesolítico, reflejan al final de las glaciaciones, (en el periodo Würm IV, 9000 años a.C.) escenas de arte rupestre en las que la caza es algo primordial y fundamental, como no podía ser de otra manera.
No están claros los orígenes filogenéticos del perro, unos autores apuntan una descendencia lupoide, otros teorizan sobre la evolución a partir de chacales, y muchos opinan que es mejor no aventurarse en afirmaciones difíciles de demostrar. Delgado Bermejo y cols, en su obra "Clasificación funcional de las razas caninas. Mejora Genética Canina", consideran al perro tipo podenco dentro del grupo de los Graioides, del cual derivan por un lado los galgos, y por otro lado los podencos. En lo que casi todos coinciden es que en el Paleolítico se inicia la cooperación interespecífica hombre-perro. Evidentemente, los cánidos primitivos que se unieron al hombre debieron ser autosuficientes y capaces de buscarse el sustento por sí solos.
Pues he aquí en los mismísimos albores de la cooperación entre el hombre y el perro, las representaciones de arte rupestre de nuestra península nos reflejan unos cánidos muy similares a los plasmados en las cuevas norteafricanas como las de Tassali-n-Ajier en el Sahara occidental. Algunos autores y arqueólogos interpretan a estos cánidos como lobos. Sin embargo, rasgos como el tamaño de las orejas, conformación de las cajas torácicas, formas de las colas y estructuras generales de estos animales, nos hacen pensar que no son lobos. Son animales que desde siempre han estado ahí mucho más cercano a nosotros, estos animales son..., son..., ¡podencos!
El perro podenco primitivo derivó, con el pasar del tiempo, en diversas razas. Algunas, como el Cirneco del Etna, el Basenji o el Canaan dog se consolidaron fuera de nuestras fronteras, pero se hallan irremediablemente vinculados filogenéticamente a los perros del Mediterráneo occidental.
Sin embargo, la verdadera cuna y santuario del podenco seguía estando en el mismo sitio: la Península Ibérica. Cuatro zonas diferenciadas produjeron familias (a la postre núcleos raciales) de perros podencos diferenciadas. Tres de estos núcleos son archipiélagos, Canarias, Baleares y Azores. Podenco Canario, Ibicenco y Azoriano son los endemismos de estas tierras. La existencia de razas diferenciadas en los archipiélagos próximos a la Península tiene una fácil explicación. Originariamente, estas islas no se encontraban habitadas y el perro como especie no existía en ellas. Tras ser introducidos por el hombre, los podencos por procesos o de aislamiento, deriva genética, selección y consanguinidades empezaron a manifestar diferencias tanto morfológicas como funcionales que al cabo de tiempo consolidaron el material genético existente en razas con características propias. En la Península, con el pasar del tiempo, los podencos quedarían constituidos en dos grandes núcleos, por un lado, los podencos portugueses, por otro, el protagonista de este trabajo, el Podenco Andaluz.
Es extraordinario el gran parecido que los podencos andaluces actuales tienen con los perros representados en las pinturas rupestres.
¿Por qué ha evolucionado tan poco en diez mil años? Intentaremos darle respuesta.
Como hemos visto, el área de origen del podenco se enclava en zonas de clima típicamente mediterráneo. El clima mediterráneo se caracteriza por pluviometrías escasas, veranos muy calurosos e inviernos templados a fríos. No es raro que en zonas de interior andaluzas, se pase de cuarenta y cinco grados en verano a varios grados bajo cero en invierno. La vegetación que existe en estas zonas está adaptada a este entorno hostil al cual hay que añadir una falta total de precipitaciones en los meses de estío. Las plantas han desarrollado estructuras de defensa como espinescencias, hojas coriáceas y tallos duros y fuertes. Es en este terreno donde los podencos andaluces se desenvuelven. Cualquiera que haya visitado las tremendas espesuras de jaras, brezos, coscojas y aulagas que existen en Sierra Morena, sabrá hasta que punto han de ser duros los animales que allí se atrevan a cazar. Porque el podenco andaluz no tiene otra razón de ser que la caza. Todo en el podenco es para la caza, su anatomía, su carácter, su psicología y su movimiento no tiene razón de ser si no es para cazar; y para cazar en nuestras latitudes. Es por esto por lo cual no ha evolucionado; porque no lo necesita; porque aquí es insuperable; es el Rey.

EL PODENCO EN LA LITERATURA
En nuestro País, la literatura venatoria es de una riqueza inigualable. Diversos autores a lo largo de la historia han coincidido en alabar al podenco de forma absolutamente justa, ya que todo aquél que lo hubiese visto trabajar no podía por menos que asentir en la abismal superioridad de nuestros podencos frente a otras castas caninas.
Corría el siglo XV cuando la familia Hurtado de Mendoza escribe al rey de Castilla con motivo del envío de unos presentes en deferencia al gran apoyo que la citada familia recibía de la corona. Los Hurtado de Mendoza pertenecían a la rama segunda de la casa del infantado, y eran dueños de grandes extensiones de tierras y muchas cabezas de ganado. Como nobles, eran asiduos en el ejercicio venatorio, y poseían unas magníficas cuadras y una gran rehala con "... un buen cavdal de Podencos et Lebreles et de Alanos".
"El señor enbio vos tres, dos podencos et una podenca es mejor casta que ay en el mundo y del hum podenco vos certifico que non se puede mejorar"
Los podencos pelicerdeños de los Hurtado fueron muy alabados por la corte y sus descendientes montaron con los mejores perros de los monarcas castellanos durante muchos años.
En 1644 (siglo XVII) Alonso Martínez del Espinar en su "Arte de Ballestería y Montería" destaca al podenco como uno de los tipo caninos más difundidos y apreciados por los cazadores de la época, sin bien es verdad que en el siglo XVII los nobles preferían a los perros de muestra, y la mayor parte de la bibliografía de la época está dedicada casi por exclusividad a los perdigueros y perros de punta. El podenco pasó a convertirse en el perro del pueblo. La absoluta autosuficiencia del podenco para la caza menor le hizo gran aliado del campesinado con pocos recursos, para los cuales la caza no era un deporte, sino un modo de subsistencia.
Durante el siglo XVIII siguió la tónica respecto a las obras literarias dedicadas a la caza. La nobleza versada en la letras y claramente influenciada por esnobismos foráneos inició un despegue cualitativo para lograr mayores privilegios sobre el pueblo llano. Comenzaron sesudos debates para reivindicar la pertenencia (casi por obra divina) al grupo de los elegidos.
Dice José Cadalso en sus "Cartas Marruecas". "Instando a mi amigo cristiano a que me explicase qué era nobleza hereditaria, después de decirme mil cosas que no entendí, y de reírse conmigo de muchas cosas que decía ser muy respetable en todo el mundo, concluyó con estas voces, interrumpidas con otras tantas carcajadas de risa: Nobleza hereditaria es la vanidad que yo fundo en que ochocientos años antes de mí nacimiento, muriese uno que se llamó igual que yo me llamo, y fue un hombre de provecho, aunque yo sea un inútil".
Este ambiente es el que se respira en la sociedad de una época de grandes privilegiados para la clase noble y de gran hambrunas para la población campesina que vio cómo para poder sobrevivir se hacían repartir por las villas las llamadas "sopas económicas", consistentes en chirivías hervidas, algarrobas, pan duro, manteca de cerdo, sal y vinagre y agua en cantidad. Veinticinco libras de este preparado era ración para cincuenta personas.
Esta situación se prolongó durante toda la segunda mitad del siglo XVIII, y en Andalucía sumió al campesino en la más profunda de las miserias. En este contexto, el podenco, como animal prácticamente autosuficiente, estuvo al lado de los pobres como gran ayuda, pues bastaba un solo perro para aportar algo de carne de caza a los depauperados estómagos de sus dueños.
El siglo XIX no comenzó mejor para el pueblo español, ya que tras las hambrunas del dieciocho, llegó la ocupación francesa, con la consiguiente continuidad de falta de alimentos durante la guerra. Sin embargo, el podenco seguía allí, al lado del campesinado.
En el año 1864 es publicado en Madrid el "Tesoro de los perros de caza o arte de conocer las razas de perros". Esta obra recopilada fue editada por una sociedad de cazadores de la cual no conocemos ni su sede ni su denominación. En los párrafos dedicados al podenco, podemos leer:
"El podenco ha de ser muy ligero, aunque no tanto como el galgo, y ha de tener la cabeza ancha, el hocico agudo, las orejas como el lobo, derechas hacia arriba, la cola enroscada y muy poblada de pelo por la parte inferior. Este perro es muy mañoso y sutil y de un olfato sobresaliente para los rastros: Mata los conejos en los más espesos jarales, y caza también las liebres de noche, lo que no hacen los galgos, porque no son de tanto viento y rastro. Generalmente se emplea al podenco para toda clase de ojeos, y para adiestrarle basta sacarle a menudo a caza".
En los grupos de caza de podencos, llamados recovas o rehalas, existían unos perros cuya única función era la de llevar las piezas atrapadas por los otros perros al cazador. Estos perros especialistas reciben la denominación de "quitaores". Muchos autores han considerado a estos perros como grandes podencos. En la obra citada anteriormente define al "quitaor" como:
"En las cacerías a ojeo se da nombre a un perro mixto de podenco y alano, que puede considerarse como jefe de la rehala, nombre con que designan los cazadores la reunión de todos los perros. Por lo común, el quitaor no caza, sino que va observando a los demás perros para apoderarse de las piezas que los otros cogen, antes que las estropeen o se las coman, y llevárselas al amo".
Aunque esta definición pueda ser reveladora, cierto es que en tiempos recientes la función de quitaor pasó a ser desempeñada por podencos de talla grande. Por un lado, por falta de alanos, que hizo imposible estos cruces; y por otro, por la absoluta capacidad de los podencos de mayor envergadura para desempeñar este trabajo. Sin embargo, el quitaor no sólo actuaba en las recovas, sino que su campo de acción se extendía a las "manos" de los galgos para la caza de la liebre. Los célebres podencos "Campaneros" (sinonimia del actual podenco andaluz de talla grande), eran y son auténticos especialistas, pues las tierras de Campana, Carmona, tienen extensos páramos de cereales en los que habitan bravas liebres. Una carrera cualquiera de galgos puede fácilmente alejarse del cazador varios kilómetros; la ayuda del quitaor para arrebatarle la liebre a los galgos y llevarla al cazador es inestimable.
Ya hemos comentado que la razón de ser podenco es la caza. Uno de los mayores cazadores de nuestra literatura es don Antonio Corvasí. En sus muchos relatos menciona al podenco como el mejor perro del mundo para el ejercicio venatorio.
"El rey de los perros de la montería es siempre y será en la caza mayor, el podenco. Valiente en la lucha, incansable para la fatiga, duro, obediente y ágil como una ardilla, noble y leal para su amo; reúne todas las buenas condiciones de un magnífico perro de caza mayor".
La mayoría de los autores antiguos, cuando tratan al podenco, no hacen distinciones en cuanto a agrupaciones raciales concretas. Fue en el año 1898 cuando se publicó el primer trabajo que catalogó a los podencos de la Península y que a la postre sentaría las bases teóricas de la raza que hoy conocemos como Podenco Andaluz. El autor Manuel Rodríguez "Lupus", es además de experto cazador, un buen zootécnico y dejó para la posteridad su excepcional trabajo, a la postre uno de los más importantes en lo respecta al Podenco Andaluz.
EL PERRO PODENCO ANDALUZ EN EL CONJUNTO DE LAS RAZAS AUTÓCTONAS ESPAÑOLAS
Hablar del Podenco Andaluz dentro de la cinofilia española conlleva grandes paradojas y contradicciones. Por un lado, tenemos que la raza más numerosa de entre las nuestras, contando sólo en Andalucía con una población superior a la suma de resto de los raciales autóctonos, ha sido una de las últimas razas en alcanzar el reconocimiento oficial manteniéndose en un estado de indefinición hasta apenas unos años; por otro, siendo la más común de las razas es a su vez más desconocida, "raza casi sin historia y en olvido", tal y como refiere Sarazá Ortiz en su obra "Canicultura" (1.963), que no ha contado con profundos estudios técnicos y científicos hasta bien entrada la década de los ochenta y sobre todo los años noventa. Esta situación ha conllevado de forma positiva la conservación de la totalidad de los efectivos en su más estado funcional, al margen de modismos y esnobismos superfluos, donde la funcionalidad, adaptabilidad y rusticidad han sido los criterios impuestos de una generación a otra por el hombre de campo y la selección natural.
Fue a raíz del I Symposium de Razas Caninas Españolas en 1.982 cuando se sentaron las bases de los primeros estudios biométricos sobre la raza, y a partir del siguiente Symposium, en 1.992, tomó cuerpo el Podenco Andaluz como raza oficialmente reconocida contando ya con un club de criadores plenamente constituida, el Club Nacional del Podenco Andaluz; un patrón racial reconocido (fruto de dicho Symposium) y un libro genealógico, cuyos registros se incluyeron en el Libro de Orígenes Español (L.O.E.) de la Real Sociedad Central de Fomento de Razas Caninas en España. Desde entonces, se estructuró oficialmente la raza considerando dentro de ella tres tallas o tamaños diferentes: Talla Grande, Talla Media y Talla Chica, y además tres tipos de pelo distintos como son el pelo corto, liso o fino; pelo duro o cerdeño y pelo largo o sedeño. De aquí deducimos, por la combinación de las diferentes tallas con las variedades de pelo, la existencia de nueve entes distintos dentro de la raza Podenco Andaluz.

UNA RAZA ANCESTRAL CON UN ORIGEN TODAVÍA DESCONOCIDO
Cualquier raza evocará mayor ancestralidad cuanto más destacados sean los indicios que la acerquen a los orígenes de las primeras asociaciones cánido-hombre, ocurridas en la prehistórica Humanidad. Hoy día se puede obtener una aproximación de como ocurrió dicha asociación porque por una parte se conocen los hábitos oportunistas de especies de cánidos actuales que se acercan a las poblaciones humanas en busca de restos de comida; y por otra, porque el Hombre debió conocer desde muy antiguo las habilidades para la caza de estos carnívoros, y más tarde su sentido de la guarda del territorio. Ambas especies pudieron formar una simbiosis perfecta para lo que por aquellos tiempos más acuciaba, la obtención de proteínas animales, es decir, la depredación.
Esta mutua asociación se vería propiciada por caracteres etológicos comunes en ambas especies, el constituir grupos sociales con un cierto sentido de la jerarquía, así como multitud de pautas comportamentales ligadas a su sociobiología. De esta forma, se iniciaría la convivencia entre el cánido silvestre y el hombre, siendo el segundo el que ocupó el más alto rango jerárquico.
El hombre, por entonces no necesitaba de un cánido exótico, deforme o bello como las más recientes razas de perros, sino un cánido atlético, resistente y fuerte, o sea, un auxiliar práctico, modelado para ser un buen cazador, un cánido, que al igual que el hombre, fue labrado por la evolución a lo largo de millones de años.
La idea de ancestralidad en esta raza podemos obtenerla con un simple estudio de su morfología y fisiología más patente, amen de sus pautas comportamentales. En cuanto a la morfología resaltamos primeramente su aspecto primitivo, poco artificial y artificioso, sino todo lo contrario, de tipo ambiental, legado histórico de estas tierras forjado por la madre naturaleza. Prueba de ello es la gran impresión genética que esta raza deja en sus cruzamientos con otras poblaciones, ya que sus caracteres y herencia son dominantes, absorbiendo en todo momento a otros genotipos. En segundo lugar de sus características fisiológicas destacamos la extraordinaria capacidad de adaptación que presentan todo tipo de ambientes, gran versatilidad funcional, facilidad de crianza de la prole, resistencia a las más diversas situaciones climáticas, aceptación de cualquier tipo de dieta, parca o abundante; escasa patología, etc. Por último y desde el punto de vista etológico cinegético referir unas extraordinarias aptitudes para la caza en toda la fauna venatoria, desde el intrépido conejo al agerrido jabalí, siendo insustituible en este empleo, pese a las modas. Tanto es así que en algunas escenas de caza manifiesta con el hombre una colaboración perfecta: por ejemplo, cuando el perro acosa a un conejo refugiado en un lentisco ocupa la posición diametralmente opuesta al cazador de forma que el conejo sale por el lado de éste último, lo que parece indicar una estrategia consciente de colaboración con el hombre. De esta misma manera también podemos observar en la caza en grupo donde cada uno parece saber la función que le corresponde actuando en equipo sin antes nunca haber cazado juntos.
Todas estas características son reflejo de su arcaísmo, de su gran similitud con los perros primitivos, los primeros perros donde la selección era permanente y muy rigurosa, debido a que la motivación en el hombre era meramente funcional, tal y como ha ocurrido en los tiempos recientes en aquellos medios empobrecidos histórica y económicamente. Los cachorros que no cumplen con las exigencias para los que se les cría, son sacrificados de inmediato, evitando alimentar bocas inútiles, lo que viene a confirmar en esta raza que está muy poco mistificada des la antigüedad.
SITUACIÓN ACTUAL Y ESTRUCTURA DE LA RAZA
La raza Podenco Andaluz, como tal, queda reconocida por la Real Sociedad Central de Razas Caninas en España con fecha 29 de marzo de 1.992 con la aprobación de su patrón racial oficial. Este patrón racial posiblemente sea el primero que esté avalado por un grupo de investigación sobre morfoestructura del perro de una universidad española y es fruto de unos trabajos presentados por primera vez a un foro científico en el transcurso del II Symposium sobre Razas Caninas Españolas celebrado en Córdoba en Marzo de 1.992.
En la actualidad es una raza totalmente consolidada en nuestro País quedando sustentada entre grandes pilares, como son el patrón racial antes referido, la gestión del libro genealógico y la existencia de un club de criadores, el Club Nacional del Podenco Andaluz, encargada de conservación, preservación y mejora de la raza.
Oficialmente en el libro genealógico quedaron configurados tres tamaños distintos y tres variedades de pelo diferentes. Dichas características si tenemos en cuenta, según los registros genealógicos, el aislamiento reproductivo de las distintas combinaciones de talla y variedad de pelo aparecen nueve posibilidades diferentes, es decir, se constituyen nueve grupos que se pueden reproducir dentro de sí mismos pero no entre uno y otro. Por tanto, partiendo de estas condiciones a continuación hacemos una exposición de cada uno de ellos desde el punto de vista de la conservación, distinguiendo aquellos grupos mayoritarios donde se puede emprender una labor de mejora genética y aquellos otros minoritarios en los cuales hay que priorizar una política de mantenimiento de la variabilidad genética para su conservación.
Si desglosamos al Podenco Andaluz por tamaños que la Talla Grande representa aproximadamente el 34 % de la población total, animales éstos, dedicados en su mayoría a la caza mayor en rehalas y minoritariamente a la función de "quitaores"; mientras que es la Talla Mediana el conjunto más numeroso y más difundido desde las campiñas a las sierras, desde las marismas a los montes, alcanzando 53 % del total. Por último el grupo menos numeroso es la Talla Chica representando el 13 % del total de la raza. Estos últimos animales se emplean fundamentalmente en la caza de conejo en terrenos de vegetación abundante, gran densidad de maleza, donde su tamaño resulta ser el más operativo de la raza para estos menesteres.
Respecto a las variedades según el tipo de pelo observamos que el Pelo Corto o Liso es la variedad más abundante con aproximadamente el 52 % del total, seguido del Pelo Duro o Cerdeño con un 43 % de ejemplares inscritos y alrededor de un 5 % los ejemplares de Pelo Largo o Sedeño. Tradicionalmente, muchos de los autores que han tratado la raza opinaban que los perros de "pelos duros y largos" tenían más oído, más visión, siendo además más duros y resistentes en los terrenos sucios, en cerros, en los parajes cerrados, etc., mientras que aquellos otros de "pelos lisos y cortos" eran perros más rápidos y ligeros, más resistentes a la sequía y se desenvolvían mejor en las llanuras. Si bien nosotros consideramos que el tipo de pelo es un carácter que guarda relación con el medio y orografía donde el perro caza (campiña, sierra, monte...) y no existe una equivalencia directa con la aptitud del perro: afición por la caza, velocidad, resistencia física, etc. De ahí que los caracteres fanerópticos como Pelo Liso (asociado a terrenos llanos, campiñas, altas temperaturas, sequía), Pelo Duro (asociado a montes, zarzales, espesuras) y Pelo Largo (asociado a zonas altas de sierra, temperaturas bajas, etc.) sean sólo adaptaciones al terreno y clima sin ninguna repercusión funcional.
La estructura del Libro Genealógico se ofrece a continuación:
Pelo Liso o Corto,Talla Grande Pelo Duro o Cerdeño, Pelo Largo o Sedeño, Libro Genealógico Pelo Liso o Corto, Talla Mediana Pelo Duro o Cerdeño, Pelo Largo o Sedeño, Pelo Liso o Corto, Talla Chica Pelo Duro o Cerdeño, Pelo Largo o Sedeño
PODENCO ANDALUZ DE TALLA GRANDE
Analizando este conjunto observamos como la proporción machos/hembras presentes en esta talla favorece a los primeros, superando el 60 % de los registros mientras que las segundas, no alcanzan el restante 40 %. Ahora bien, si diferenciamos desde un punto de vista funcional los Podencos Andaluces de Talla Grande apreciaremos como la proporción de sexos varía según el tipo de pelo, debido a que las variedades de pelo duro o cerdeño y pelo largo o sedeño son dedicadas fundamentalmente a las monterías como perros de rehala en las sierras andaluzas, mientras que la variedad de pelo corto o liso sigue cubriendo sus funciones como perros "quitaores" en las campiñas acompañando a los galgos en la cacería de la liebre. En el primer caso encontramos una proporción machos/hembras superior a 1.5/1 (rehalas constituidas fundamentalmente por machos), explicándose este fenómeno por el hecho de que a estos perros, utilizados en la caza mayor para el venado o jabalí, se les exige ante estas piezas gran valor, bravura, fuerza, coraje y arrojo, siendo estas cualidades más propias del macho. Las hembras, por su parte, son dedicadas en menor número a montear, reservándolas principalmente a la crianza de los cachorros.
En segundo lugar, al considerar la variedad de pelo liso, ésta queda circunscrita básicamente a las funciones referidas de "quitaor" y en dicha labor, aunque también se prefiera al macho, no cabe duda que las hembras resuelven perfectamente este cometido frente a los galgos, de ahí que encontremos registrados en ambos sexos el 50 % de los efectivos (relación 1/1).
Por otro lado, también podemos hablar de las proporciones de las tres variedades de pelo registradas en esta talla, siendo la suma de las frecuencias del pelo duro y pelo largo superior al 90 % de los animales, quedando por lo tanto el pelo liso con una frecuencia algo mayor del 6 %. Estos porcentajes son consecuencia de la principal utilización de la talla en caza mayor, siendo su uso como "quitaores" o para cazar a la mano cada vez menos frecuente. Por tanto, en la caza mayor que discurre por terrenos de mucha maleza, y zarzales, los perros mejor adaptados son aquellos que presentan este tipo de pelo duro y largo, que los protege mejor frente a las espinas, los arañazos, etc. mientras que aquellos de Pelo Liso normalmente se hallan en zonas de campiñas o en otras regiones donde la vegetación es escasa.
En cuanto a las frecuencias de las capas, hemos observado que la capa blanca es la más abundante en esta talla, siendo casi exclusiva para los perros de caza mayor, por motivo de contrastar perfectamente con el paisaje de las sierras y distinguirse muy bien en el monte, si bien en algunos ejemplares hace presencia el canela, principalmente en la cabeza, alrededor de los ojos y orejas, y alguna que otra gran mancha de color en los flancos o grupa. Por el contrario los perros dedicados a la caza menor presentan casi siempre capas canelas, en sus distintas tonalidades, quedando el blanco relegado a particularidades complementarias de la capa como son los luceros y estrellas en la cabeza, cordón en el pecho o los calzados en las extremidades.
PODENCO ANDALUZ DE TALLA MEDIANA
Esta talla es la más numerosa dentro del Podenco Andaluz por ser la más versátil y adaptable, ya que su tamaño mediano les permite emprender cualquier tipo de tarea cinegética, pudiendo solaparse en los terrenos de la Talla Grande y de la Chica con similares resultados. Esto le ha llevado a ser el perro más común, el más polifacético para el cazador, ya que puede emplearlo tanto en el conejo como en la perdiz, en la liebre y en los patos.
En esta talla, contrariamente a lo que ocurre en la Talla Grande, la proporción de machos/hembras parece haberse invertido ya que los machos representan un tercio del total de la población (33%), mientras que a las hembras corresponde las dos terceras partes (66%) de los registros. Esto puede explicarse porque aunque es la más polifacética, se dedica fundamentalmente a la caza menor, sobre todo al conejo, y por este motivo el sexo no resulta un factor limitante desde el punto de vista funcional, ya que no se requiere una gran envergadura para perseguir a sus presas tal como ocurre con la Talla Grande frente a los jabalíes o el venado. También podemos destacar que en este tipo de actividades resulta más fácil el manejo de una hembra que un macho, ya que existen machos que "recuerdan" a una hembra en celo durante la jornada de caza y abandonan su tarea, o bien si cazan varios machos juntos se molestan unos a los otros, se pelean, resultando desaconsejable utilizar más de uno en el grupo de caza. No obstante, este problema en el Podenco Andaluz no está tan acentuado como en sus parientes más cercanos.
Además, debemos de tener en cuenta que al contrario que ocurre con la Talla Grande, donde frecuentemente la rehala la forman un numeroso grupo de ejemplares, en el caso de la caza menor el propietario de Podenco Andaluz de Talla Mediana, sólo mantiene tres o cuatro animales, siendo más interesante para él disponer de mayor número de hembras por las posibilidades de cría que esto supone.
En cuanto a la distribución de las frecuencias de las variedades de pelos, observamos claramente como abunda el pelo corto o liso, representando casi las tres cuartas partes de todos los registros debido a que la gran mayoría de animales cazan en campiñas y zonas de escasa vegetación, donde ésta no resulta un gran obstáculo. Además estas zonas coinciden con los lugares caracterizados por grandes temperaturas y este pelo hace a los animales más aptos, animales éstos que soportan mejor el calor y por tanto se muestran más resistentes a la sequía; mientras que la otra cuarta parte restante la integran las variedades de pelos duro y largo, que pertenecen a aquellos animales que se desenvuelven en zonas de sierra con vegetación exuberante y con temperaturas más bajas.
Respecto a las capas que presentan los animales pertenecientes a esta talla, su inmensa mayoría son canela, desde la tonalidad más clara hasta el canela encendido, siendo poco frecuentes los ejemplares de capa blanca. También destacar una pequeña proporción de capas bicolores donde el blanco y canela se distribuyen por igual a grandes manchas .

PODENCO ANDALUZ DE TALLA CHICA
El Podenco Andaluz de Talla Chica o Pequeña es el colectivo menos numeroso dentro de la raza y esto es así por estar dedicado casi exclusivamente a la caza del conejo, en áreas muy concretas donde por motivos de suelo y vegetación resulta el más resolutivo. En este grupo la proporción machos/hembras es la más desequilibrada de las tres tallas, siendo favorable a las hembras en una relación 4 a 1. Posiblemente sea así por constituir una población poco numerosa donde los criadores consideran más importante controlar y acaparar la población de hembras.
Es de obligada referencia aludir a la escasa cantidad de ejemplares de pelo largo existentes en esta talla. Este hecho puede deberse a que es la variedad más "rara" dentro de la raza, siendo difícil acceder a ellos, pues sus áreas de difusión natural son comarcas muy pequeñas. En cuanto a las otras dos variedades apreciamos la gran proporción de pelo liso o corto (85 %) frente a la de pelo duro o cerdeño que presenta una frecuencia del 15 %. Las razones que explican estas frecuencias coinciden con las explicadas en la Talla Mediana. Respecto al color de la capa reseñamos que la inmensa mayoría de los ejemplares de esta talla son canela monocolor en sus distintas tonalidades, aunque si se pueden presentar particularidades de la capa de pelo blanco (luceros, estrellas, calzados, etc.), mientras que las capas blancas o bicolores blanco y canela son escasísimas.

FUNCIONALIDAD
Como dijimos anteriormente, la morfología está estrechamente ligada a la función, por lo que al considerar las aptitudes de esta raza hemos de decir que el Podenco Andaluz está excepcionalmente dotado para la caza, realizando perfectamente todo tipo de empleos, tanto en la caza menor como en la caza mayor.

CAZA MENOR
Dentro de la caza menor es excelente en la de pelo, resultando insustituible en la cacería del conejo donde pone a prueba todas sus cualidades; localiza la pieza con su gran olfato, la persigue ayudado por la vista y oído y en muchas ocasiones llega a alcanzarlo en la carrera, llevándolo a la mano de su amo. Esta tarea, más característica de las Tallas Mediana y Chica de esta raza, puede ser desarrollada con un sólo ejemplar, en pareja o bien en grupo, formando una recova.
Es sin duda la cacería del conejo donde el Podenco Andaluz resulta un verdadero especialista, no siendo superado por ninguna otra raza, debido a su peculiar modo de cacería donde un grupo de perros baten el monte, y al detectar o mostrar uno de ellos la pieza, el resto actúan muy "compenetrados" (sabiendo instintivamente cada uno su función), rodeando los matorrales, las zarzas o los majanos, para así poder cortar el paso del conejo, cerrar la salida natural o vía de escape (evitando la posible huida) y poniendo la pieza a tiro del cazador.
En estos lances podemos diferenciar distintas voces o ladras que el Podenco Andaluz ejecuta en función de una u otra situación en el desarrollo de la caza. Así podemos distinguir el "latido de llamada" o "llamada de morada" que ocurre cuando el perro detecta al conejo encamado en su refugio. Por otra parte cuando la presa es detectada en carrera bajo la visión del perro el ladrido es de forma diferente, es el "latido" propiamente dicho (ladrido cortos, finos y muy seguidos). Por último, el conejo se pierde de la vista del Podenco Andaluz aparece otra "ladra" voz, es el "relatido" o "rallado" (ladridos graves y más pausados), voz propia de la persecución de la pieza por el rastro.
También destaca en la caza de pluma, siendo utilizado principalmente para la perdiz y codorniz, donde en numerosas ocasiones, hace una muestra perfecta, como si se tratase del mejor perdiguero. Asimismo, se utiliza en los puestos para el cobro del zorzal, la tórtola y la paloma. Se muestra como un excelente auxiliar debido a que realiza siempre un cobro perfecto, inmejorable, independientemente del terreno donde se encuentre. También puede ser utilizado como cobrador de todo tipo de anátidas en el agua, ya sea marismas, pantanos o ríos.

QUITAOR
Otra utilidad que presenta dentro de la caza menor es la de "Quitaor", bien en las recovas o bien acompañando las colleras de galgos en la caza de la liebre. Esta función la lleva a cabo normalmente un Podenco Andaluz de Talla Grande, pero sin descartar ni la Talla Media ni tampoco la Chica, ya que para esta tarea se requiere al perro más fuerte, al más respetado entre ellos, al líder del grupo, y si la recova sólo la forman ejemplares de la Talla Media o Chica, uno de ellos siempre resalta por esta función. Cuando hablamos de la caza de liebre con galgos, el único "quitaor" posible es el Podenco Andaluz de Talla Grande, pues un perro de su porte es el que puede imponerse a los galgos. Normalmente las piezas son perseguidas por cuatro o cinco galgos, y es totalmente imprescindible la presencia de uno de estos Podencos para evitar que los galgos dañen la pieza, la estropeen o incluso la devoren. En muchas ocasiones, el "quitaor" con sólo gruñir a sus compañeros a larga distancia consigue que éstos la dejen en sus manos. En caso contrario el Podenco Andaluz tendrá que imponer su dominio, mostrando sus armas e incluso llegando a la pelea.
Por otra parte, si entramos a describir específicamente este trabajo, diremos que primeramente se encargan de localizar las piezas, levantarlas del encame y proceder a su persecución. Acto seguido se sueltan los galgos que corren tras la liebre hasta hacerla presa. Normalmente una carrera de galgos puede alejarse varios kilómetros, perdiéndose de la vista de los galgueros, y una vez más, la ayuda del quitaor es inestimable. Pero si la liebre escapa y se refugia en alguna cobertura natural (denominada "perdeero" o encerraero"), el podenco entra de nuevo en acción volviendo a levantar dicha pieza para ponerla a disposición de los galgos. Esta acción se repite una mil veces hasta que los galgos apresan a la liebre. Entonces el quitaor la cobra y entrega a su dueño.
De este perro se dice que es "de vientos altos y que va derecho a las piezas", pero si en el terreno donde nos hallamos existe mucha caza, no tiene tiempo de levantar y seguir la piezas sino que se dedica exclusivamente a cobrarlas y arrebatarlas al resto de compañeros para así entregarlas a su dueño.

CAZA MAYOR
Al hablar de la caza mayor, hemos de referirnos obligatoriamente a las monterías con rehalas, entendiendo como tal un conjunto de perros que guiados por un podenquero son capaces de resolver sobre el terreno la búsqueda, levante, persecución, acoso y agarre de las reses.
El afán cazador, su atención, su forma de latir corriendo, su agilidad en los quiebros y recortes, su resistencia al subir y bajar por peñascos y en atravesar la espesura del monte, hacen que el Podenco Andaluz sea el protagonista de cualquier rehala. En cuanto a la forma de latir existen dos posibilidades, la primera que es el "latido" o "ralla" propiamente dicho se produce cuando el perro persigue a la pieza teniéndola a la vista mientas que la otra, denominada "relatirse" o "jiparse por el rastro" es aquella en la que el perro ladra la pieza sin verla directamente, basándose en el oído y olfato.
La estructura clásica de una rehala tiene como principal componente al Podenco Andaluz de Talla Grande en las labores de "perros de buscas" y "perros de acoso", junto con algunos ejemplares de Talla Mediana o Chica como "perros de punta", además de Mastines o Amastinados como "perros de agarre". Hasta no hace mucho tiempo no era infrecuente encontrarse una pareja de Alanos a cargo de esta última función.
Esta raza desarrollada en la orografía andaluza ha llegado a adquirir unas cualidades en montería difícilmente superables. La batalla, que tiene como fin último el dar caza al jabalí o al venado, se compone básicamente en una secuencia en la que primero los perros de punta detectan y levantan la pieza, seguidamente los perros de acoso la persiguen hasta conseguir acorralarla, paso previo al agarre, que puede realizarse por los mismos podencos, gracias a su gran valor, o bien puede delegarse dicha función a perros de presa.

GUARDERÍA
No podemos olvidar la labor de guarda, tradicional en todos los cortijos andaluces, que los ejemplares de Talla Grande han realizado históricamente. Su vigorosidad, corpulencia, así como su carácter arisco y receloso frente a los extraños, han sido aprovechados para estos fines en los momentos que no salían de caza.
Todos estos empleos referidos a nuestro Podenco Andaluz son producto de la prodigiosa adaptación ecológica a los difíciles terrenos de la geografía andaluza y a las exigencias funcionales que les han sido demandadas hasta la fecha. De ahí que la raza se encuentre actualmente en un excelente estado funcional siendo nuestro deber velar y conservar esta riqueza cinófila en el conjunto de las Razas Caninas Autóctonas Españolas.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA
Según el gran maestro D. Rafael Sarazá Ortiz, esta raza se encuentra principalmente por todos los espacios de la geografía andaluza. Desde las hoy despobladas serranías, donde frecuentemente son la única compañía y herramienta viva del hombre, en la soledad de sus cortijos; pasando por las extensas campiñas, hasta las ciudades más pobladas a alejadas. Y esto es así porque siempre ha sido el perro del pueblo, perro para todo y para todos, permaneciendo durante toda la historia como el auxiliar del hombre sencillo en todos los rincones del mundo rural.
Prueba de ello, son las decenas de miles de ejemplares que hoy por hoy podemos encontrar en Andalucía, miles de ejemplares entre grandes y pequeños, entre pelos duros, pelos cortos o pelos largos, o bien, de capas blancas, canelas o manchadas. Es una realidad rica, diversa y plural; que no escapa a nadie y dependiendo de la zona específica donde nos encontremos vamos a encontrar uno y otro tipo predominante de Podenco Andaluz, porque las variedades presentes en la raza son fruto de las adaptaciones ecológicas sufridas durante siglos.
Andalucía ofrece gran variedad paisajística, gran diversidad de terrenos, con diferente altitud, vegetación, clima, etc. y aunque hoy día nos podemos encontrar cualquier tipo de Podenco Andaluz en el lugar más insospechado cabría plantear la siguiente hipótesis respecto de la distribución geográfica de las variedades del Podenco Andaluz. Así pues, en origen y ausencia de migraciones especiales, nos podemos encontrar al Podenco Andaluz que aumenta en talla desde los llanos hacia las alturas, desde las campiñas hacia los montes y sierras más elevados y al mismo tiempo esto mismo ocurre en las variedades de pelo con la presencia de pelo corto en aquellas zonas de clima más benigno y los pelos duros y largos en aquellas donde las bajas temperaturas son la tónica climática predominante. Ni que decir tiene que todo esto está también previamente relacionado con la funcionalidad de las distintas tallas y pelos.
El Podenco de talla grande encuentra las tasas mas altas de densidad a lo largo y ancho de Sierra Morena, desde la serranía de Huelva hasta Jaén, pasando por Sevilla y Córdoba. Normalmente estas zonas se caracterizan por bajas temperaturas y abundancia de heladas en los fríos inviernos, correspondiendo a ellos la mayoría de la población de pelo duro. Por otra parte, en las zonas más frías de la sierras granadinas podemos encontrar los escasos ejemplares de pelo largo, animales estos que necesitan la mayor cobertura pilosa para soportar las inclemencias climáticas. Por el contrario, en las zonas de campiñas, bien sea sevillana o la de la provincia de Mezquita, nos aparecen perros de talla grande con pelo corto, dedicados fundamentalmente como "quitaores" con los galgos.
La talla mediana, sin duda alguna, es la más cosmopolita, no ya dentro de Andalucía, sino fuera de nuestras fronteras. En nuestra región, observamos los ejemplares de esta talla con pelo corto como los más numerosos y extendidos, pero principalmente se distribuyen por gran parte de las provincias de Cádiz, Málaga -zona costera- y Sevilla (zonas de climas más benignos) amen de la campiña cordobesa y diversas comarcas de las provincias más orientales. Las variedades de pelo duro de esta talla se localizan fundamentalmente entre núcleos, como son Huelva (casi siempre capas completamente blancas), en el Parque Natural de las Sierras Subbéticas en Córdoba, con ejemplares de capa canela monocolor y algunas áreas de serranía de la provincia de Málaga. Por último, los escasísimos efectivos de pelo largo en esta talla los encontramos ubicados en las sierras jienenses, en las cercanías del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas.
Finalmente, la talla chica se concentra fundamentalmente en zonas muy concretas de las provincias de Cádiz y Sevilla, y núcleos aislados en Córdoba y Málaga. Los efectivos en esta talla son tan escasos que no existe una relación significativa entre distribución geográfica y las variedades de pelo.
Fuera ya de nuestra región la talla grande también penetra en Extremadura, zona sur de Badajoz, y en las provincias de Ciudad Real y Toledo dentro de comunidad de Castilla - La Mancha. Asimismo, también conocemos la migración de muchos ejemplares hacia otras regiones españolas, principalmente las comunidades de Aragón y Cataluña, e incluso también tenemos referencias de exportación hacia otros países como es el caso de Estados Unidos. Respecto a la talla mediana, aunque fácil de encontrar en todo el país, últimamente está aumentando sus censos de forma vertiginosa en el área levantina, seguida de Cataluña y algunas áreas gallegas. En cuanto a las exportaciones de ejemplares hacia otras latitudes hemos de constatar la presencia anecdótica (por el momento!) de algunos perros en Grecia.

PELIGROS QUE AFECTAN A LA RAZA
El Podenco Andaluz, una raza milenaria que ha llegado hasta nuestros días después de luchar por la supervivencia frente a otras muchas y que ha prevalecido a todo tipo de modas y culturas no se puede decir que sea una raza que peligre su existencia. Al menos en un futuro inmediato, en los próximos años donde todos los indicios apuntan hacia un crecimiento exponencial de su población ya que en la actualidad existen muchos cazadores demandantes de este tipo de canes que se impone, ya sea en la caza mayor o ya sea en la de especies menores.
Desde el punto de vista global el Podenco Andaluz cuenta con una población lo suficientemente importante, con tantas líneas de sangre definidas que difícilmente se ocasionen problemas en la población siguiendo un manejo zootécnico racional, sólo se vería afectada por dos problemas. El primero de ellos sería el aumento futuro de la consanguinidad media de la población en caso que se cerrará el registro auxiliar del libro genealógico, o puerta de entrada de refrescamiento de sangre en la raza de los perros que cuentan con genealogía conocida, y los criadores actuales se volcasen en la endocría (apareamientos sistemáticos entre perros parientes) para seguir sus líneas de sangre con el consiguiente riesgo de aparición de caracteres deletéreos en la población por la expresión de genes recesivos y/o las consecuencias de la depresión endogámica con pérdida de vigor híbrido, reducción del tamaño de las camadas, etc. Por otra parte, el segundo problema zootécnico sería la separación de la dualidad morfología - función en la raza, es decir, la separación de los animales en unas líneas de belleza y otras líneas de trabajo, con lo cual nos encontraríamos con los problemas de la mayoría de las razas caninas asentadas en la cultura cinófila de los concursos y exposiciones de belleza. En ese momento comenzaría a degenerarse la raza por si misma tal y como ha ocurrido en muchas de las razas extranjeras. Sinceramente creemos que el Podenco Andaluz está lejos de esta dinámica ya que en la idiosincrasia del cazador no tiene cabida la existencia de un ejemplar "bonito" sin funcionalidad en el campo, ya que hasta ahora todos los perros que no han sido aptos en la caza no sólo no han procreado sino que han sido eliminados.
Por otra parte, aunque como hemos visto anteriormente la raza como tal no peligra en la actualidad, no ocurre así con algunas de las variedades que si pueden entrar en una situación crítica en los próximos años. Y esto es así por que existen determinadas variedades (combinaciones de tamaño y pelo) que ya escasean en la actualidad debido a la mayor difusión de otras que resultan ser muy competitivas o bien por los cambios en las distintas artes que han hecho desaparecer o reducirse drásticamente los efectivos de algunos tipos. Así tenemos el caso de los perros de talla grande y pelo liso, frecuentes hasta hace muy pocos años, en las labores que "quitaores" o "perros quitaones" que han visto reducirse su población al desaparecer prácticamente de la caza de la liebre ya que modernamente no suelen acompañar a los galgos. Asimismo ocurriría con los pelos duros de la talla mediana y talla chica que se han visto relegados a un segundo plano por la brutal expansión de las variedades de pelo corto o fino, de manera que cada vez son menos los perros cerdeños o "cerdúos" que aparecen en el campo. Por último especial atención merecen los pelos largos que si bien siempre han sido los más escasos ahora mismo son tan infrecuentes que su presencia es casi anecdótica por lo que deben ser las variedades en las que se priorice los planes de conservación.
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